Visita de la Granja-Escuela a Pecas

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El pasado jueves en Pecas recibimos con gran alegría  y expectación a la “granja-escuela” que llevábamos esperando desde hacía días.

Los granjeros llegaron a primera hora de la mañana y montaron los corrales en nuestros espacios exteriores con animales de diferentes tamaños distribuidos según sus características.

Una vez todo perfectamente organizado comenzó la gran aventura para tod@s nuestr@s pecos@s de 1 a 3 años.

Los más pequeños, entre sorprendidos y maravillados ante semejante espectáculo,  descubrían por sí mismos cada uno de los animales, sus movimientos, sus sonidos… algunos se atrevían a tener un contacto más directo con pollitos, conejos, cabritas, pavos,… y llegaban a tocarlos enriqueciendo esta valiosa experiencia y descubriendo un nuevo paisaje en su entorno más cercano.

El contacto directo con una granja-escuela es una oportunidad que hay que aprovechar por todo el potencial que ofrece para introducir a los niños en el entorno natural de los animales.

Y así lo hicimos en Pecas con nuestros alummnos más mayores.

Fue muy emocionante comprobar como escuchaban atentamente todo lo que los granjeros les explicaban y cómo manifestaban una curiosidad que a las “profes” nos dejaban perplejas por la todavía poca edad de los niños.

Desués comenzaron a interactuar dándoles de comer la comida adecuada a cada especie que ya tenían preparada; cepillando a los que su pelo así lo requería, comprobando lo duro que era el pico de las aves o el caparazón de las tortugas, viendo la marcha tan especial que tenían las ocas que siempre se desplazaban en pareja; en resumen, percibiendo todo lo que ocurrría en los corrales con todos sus sentidos y emoción: acariciando con sus manos las plumas de las gallinas o la piel de los cabritos enanos del Himalaya, gozando con sus ojos de la belleza de los más de cincuenta animales y escuchando como se comunicaban cuando emitían cada uno su sonido característico.

Todos ellos tuvieron la experiencia de poder abrazar  y montar a un pony y contemplaron una exhibición de vuelo de una rapaz: un Águila de Harris.

Y como colofón final nos dejaron en nuestras aulas una incubadora llena de huevos que ya tenían cercano el momento de la eclosión para que los cuidáramos y pudiéramos contemplar en directo el ¡nacimiento de los pollitos!

L@s pecos@s prometieron responsabilizarse de su cuidado y hacer turnos de vigilancia para avisar cuando empezaran a romper el cascarón.

¡Qué ilusión! Ya os contaremos como ha ido esta nueva experiencia.

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