La incubadora que tenemos en Pecas permitirá a nuestros niños observar el nacimiento de los pollitos

Observando la incubadora

Cuando el jueves se marchó la granja llevándose sus preciosos animalitos, nos dejó una incubadora en para que observásemos como nace un pollito.

Las “profes” nos explicaron que un huevo, cuand no tiene a su mamá que lo empolle, necesita estar unos días en la incubadora que le proporciona calor para que nazcan los pollitos.

Durante estos ías esuchábamos atentos los consejos que nos ofrecían las profes:

  • Lo principal es que estéis atentos y que vayáis visitando la incubadora para ver si hay algún huevito picado
  • Hay que tener un poquito de paciencia.
  • La incubadora no puede abrirse porque se le escapa el calorcito..

¡Muchos ojos para vigilar los ocho huevos y un gran esfuerzo de contención el de observar sin tocar! Pero nuestros pecos@s fueron responsables y cuidaron sus huevitos muy bien.

Por fin llegó el gran día.  El martes por la mañana, cuando llegamos a clase ¡un pollito había salido del huevo!

Nuestras “profes” lo colocaron en la nacedora para que tuviera calor y estuviera en las condiciones más adecuadas para sobrevivir estos primeros días.  Luego, enseguida tuvimos la oportunidad de acariciarle y ofrecerle nuestras manitas juntas como si fuera un “silloncito” y así pudimos sentir lo suave y chiquitito que era nuestro primer pollito.

Después montamos en el aula un dispositivo de vigilancia; de tres en tres todos los “compis” durante un rato observábamos la incubadora y la nacedora verificando que nuestro pollito evolucionaba adecuadamente y que los otros huevos seguían su curso…

Pica que te pica los pollitos fueron eclosionando y llegando a la vida en Pecas.

La incubadora fue rotando por las clases y los pecosos, emocionados, iban dando la bienvenida a los pollitos que iban naciendo.

Esta experiencia ha tenido un resultado muy emotivo y pedagógico por lo que ha supuesto emocionalmente y por lo que ha supuesto del desarrollo de la atención y adquisición de conocimientos.

Por la tarde estamos compartiendo con nuestros papás los nuevos inquilinos que durante unos días estarán mimados y cuidados por nosotros en Pecas hasta que se los lleven los granjeros a la granja con los de su especie.

Nuestras “profes” nos han felicitado por nuestro trabajo de cuidadores y vigilantes ya que nuestra actitud y motivación ha sido muy adecuada; hemos sabido estar en silencio y nos hemos preocupado por cuidar a nuestros huevitos, hemos atendido debidamente sus necesidades de calor, alimento,  agua y les hemos proporcionado muchos mimitos.

Estas actitudes de esfuerzo, cuidado, observación y respeto por la vida inculcadas en nuestra primera infancia las extrapolaremos e otros futuros ambientes y nos resultará un bagaje muy beneficioso para nuestra vida de adultos.

Con estas útimas experiencias ya voy teniendo claro lo que quiero ser de mayor ¡Granjero!!

 

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