¿Cómo educar a los niños para que sean realmente felices?

IMG_7581
En una cultura altamente competitiva, los niños aprenden a competir entre sí rápidamente, incluso antes de comenzar el colegio. No obstante, los niños necesitan ser felices, no ser los mejores. Si los pequeños deben luchar continuamente por conseguir una meta, obtener buenas calificaciones o ganarse el reconocimiento de sus padres y profesores, no lograrán disfrutar plenamente de su infancia, se convertirán en víctimas del conclusionismo, con la mirada siempre puesta en el futuro, sin aprender a disfrutar del presente. Eso no significa que no deban plantearse objetivos pero siempre debe haber espacio para el juego.
El juego libre es esencial, no solo en la infancia sino durante toda la vida. A través del juego se descubre el placer de dedicarse a algo sin perseguir un objetivo concreto, simplemente porque la actividad en sí produce disfrute. El juego libre nos permite conectar con nuestra parte lúdica, potencia una actitud mindfulness y estimula la creatividad. Por tanto, si quieres que tus hijos sean felices, asegúrate de que no estén con la vista clavada permanentemente en las pantallas sino que disfruten del juego libre. Déjales espacio para que exploren y descubran el mundo por su cuenta. Recuerda que un niñó feliz debe jugar, alborotar y ensuciarse mucho.

 

Deja que sean auténticos 

No intentes modelar a tus hijos a tu imagen y semejanza. Cada niño es único, tómate el tiempo que sea necesario para comprender sus potencialidades, necesidades y sueños, de manera que puedas ayudarle a ser auténtico. Recuerda que cada niño debe desarrollar su propia manera de hacer las cosas y que tu misión es ayudarle a encontrar su propio camino, no imponer una forma de hacer o pensar. Anímale a expresar sus sentimientos de manera asertiva y a plantearse sus propias metas. Enséñale a escuchar su voz interior y a conectar con sus emociones.

Transmítele la idea de que lo más importante es centrarse en el esfuerzo individual y que no debe competir con nadie más que consigo mismo. Es importante que los niños no sientan la necesidad de compararse con sus hermanos o compañeros del colegio sino que comprendan que cada persona es única. De esta forma le estarás ayudando a crear una autoestima a prueba de balas. Criarás a un niño seguro de sí, que sabe lo que quiere y que se esfuerza para conseguirlo.

 

Utiliza la redefinición para mejorar 

Debemos evitar el uso de un lenguaje limitante y negativo con los niños porque tenemos que ser conscientes de que estas palabras dejan una profunda huella en el cerebro infantil. En su lugar hay que intentar transmitirles una actitud más positiva que les ayude a enfrentar las situaciones difíciles de la vida.

No hay que decir a los niños qué hacer, cómo deben sentirse ni cómo deben enfrentar ciertas situaciones sino que tenemos que animarles a analizar los problemas desde diferentes puntos de vista. Utilicemos el mecanismo de la redefinición para enseñarles que en la vida nada es completamente bueno ni totalmente malo, todo depende de nuestro punto de vista.

 

Crea empatía 

La única manera para mantener relaciones sanas y afectuosas a lo largo del tiempo consiste en reforzar la empatía desde una edad temprana. Para criar niños felices tenemos que comprender que,  sin empatía, se puede caer rápidamente en el narcisismo. Sin la empatía, los niños pueden convertirse en pequeños tiranos que padecen el “Síndrome del Emperador” de manera que la convivencia en casa resulte prácticamente imposible.

Se trata de enseñarles a conectar con los sentimientos de los demás, de que comprendan que su libertad termina donde comienza la libertad del otro y de que respeten las ideas de los otros, aunque no estén de acuerdo con ellas.

 

Aprende a no dar ultimátums 

Para que un niño sea feliz, necesita tener ciertos límites y reglas que le den un sentido a su mundo, pero también necesita tener libertad y que su opinión sea escuchada. Tenemos que ser conscientes de que es necesario desarrollar un estilo educativo más democrático que favorezca la autoconfianza. Por esto, es imprescindible en el seno de la familia no dar ultimátums.

En vez de enzarzarse en luchas de poder, hay que desarrollar una crianza más respetuosa, donde las opiniones, necesidades y deseos de los niños se tengan en cuenta. Se trata de educar desde la cercanía, no desde el miedo o la imposición. Eso no significa malcriarlos sino enseñarles a que hagan valer sus derechos y comprendan desde pequeños que todas las opiniones son igualmente importantes, aunque no siempre tendrán la razón ni se hará lo que ellos quieran. El lema es: enseña a los niños a respetar y respétales, así obtendrás respeto. Es sencillo.

 

Refuerza el hygge 

El término “hygge” es una palabra de origen danés cuyo significado se reelaciona con la felicidad en las cosas simples y la empleamos en este texto porque se ajusta perefectamente a lo que os queremos transmitir

En Dinamarca los inviernos suelen ser fríos y ventosos, con pocas horas de luz, por lo que las personas hacen mucha vida dentro del hogar. Por esa razón, el hygge cobra especial relevancia, un concepto danés que significa pasar tiempo con las personas que quieres en un ambiente cómodo, íntimo y agradable. La palabra hygge también indica una intensa sensación de bienestar que implica sentirse en paz con las personas cercanas y ser capaces de disfrutar de un lugar con encanto.

Este concepto es clave para que los niños crezcan felices ya que les transmite la importancia de pasar tiempo de calidad con las personas cercanas, enfatizando en la importancia de estrechar lazos. No obstante, también les enseña a disfrutar del entorno y preocuparse porque este sea agradable y acogedor para todos.

 

Nuestra tarea como educadores, ya seamos padres o profesionales de la educación, es cuestionarnos a nosotros mismos revisando constantemente lo que estamos haciendo con los niños y …¡seguro que siempre encontraremos recorrido de mejora!

 

Texto basado en el libro:

Joelle, J. & Dissing, I. (2017) Cómo criar niños felices. El método danés para desarrollar la autoestima y el talento de nuestros hijos.

 

 

 

Deja un comentario

Tu email no será publicado. Los campos marcados con * son obligatorios

limpiar formularioPublicar comentario